#MiPrimerAcoso

Hoy fue la Movilización Nacional contra las violencias machistas en México. Sin embargo, lo más impactante fueron las historias contadas en Twitter tras el hashtag #MiPrimerAcoso, a propósito de esta marcha.

En su mayoría mujeres de varios países denunciaron en sus cuentas lo indignante y traumático que fue la primera vez que sufrieron un tocamiento o falta de respeto por una persona. Publicar esto, más allá de calificar a los hombres como A y a las mujeres como B, es para crear una conciencia en aquellos que no ven nada de malo en intervenir a la gente con comentarios y acciones que ofenden. También para hacer notar que el acoso es mucho más común de lo que se cree solo que muchas veces lo ignoramos, aguantamos por vergüenza o nos sentimos culpables, con miedo a ser atacadas si respondemos.

Otro aspecto a tener en cuenta es la edad en la que estas ofensas empiezan: 4, 5, 6, 11…y algunxs recién se atreven a decirlo ahora, en la adultez. ¿Qué te asegura que las niñas y adolescentes en tu familia no sufren de esto ahora y que se callarán hasta que tengan 30 o toda su vida?

Aquí, algunos ejemplos:

Si no fuera trágico y asqueroso, hasta diría que se trata de algo similar a #MiPrimerBeso o #MiPrimeraVez, en el sentido de que todas las mujeres estamos destinadas a sufrir acosos al menos una vez en la vida. Esto no es normal, ya dejen de buscar justificaciones a algo injustificable. Como le digo a muchos: Acaso si alguien te toca los testículos, se masturba frente a ti o te dice groserías, ¿te avergonzarías y te autoculparías o repartes puñetes, patadas e insultos en respuesta? Entiende que para muchxs no es tan fácil mandar a la mierda como para ti lo es. Ponte en nuestro lugar, al menos una vez.

Y, ojo, estamos hablando del primer acoso, no del peor.

Guía anticonceptiva (II)

 

Continuando con el listado anterior sobre métodos anticonceptivos, recuerden que cualquiera que sea el método que elijas, este no debe traer consecuencias molestas como dolor, aumento de peso, ausencia de regla, etc. Si ocurre, es porque ese método NO es el adecuado, deberás recurrir a otro que no altere tu organismo.

Aquí va:

– Pastillas: Existen combinadas (progesterona y estrógeno) y las de sólo progestina. Estas últimas no son recomendadas para mujeres que están dando de lactar, hipertensas, problemas con coágulos de sangre o anemia, mayores de 35 años, que fuman u otras circunstancias en las que el estrógeno es contraproducente. Ambas son efectivas para prevenir un embarazo; sin embargo, se deben tomar todos los días estrictamente a la misma hora para que tengan un 99% de efectividad. Por eso no es recomendable si eres distraída. Su precio es alrededor de S/.45 la caja de 28 pastillas.

– Ampollas: Al igual que las pastillas, estas inyecciones o ampollas anticonceptivas contienen hormonas (progesterona y estrógeno) que evitan la ovulación y engrosan la mucosa cervical impidiendo el paso de los espermatozoides. La que solo tiene progesterona se aplica cada 3 meses y tienen una dosis mayor a la combinada, por lo que suele ocasionar síntomas más intensos, se recomienda principalmente a las mujeres que recién han dado a luz porque están dando de lactar. Las combinadas se aplican cada mes lo que hace que la dosis sea menor y los síntomas más leves (por lo general, ya que todos los organismo son diferentes). La primera la brinda el Estado, la combinada solo se vende en farmacias y el precio es alrededor de S/. 18.00.

– Parches: Es hormonal también (progesterona y estrógeno), por lo que evitan la ovulación y engrosan la mucosa cervical impidiendo el paso de los espermatozoides. Se puede pegar en el abdomen, brazo o trasero nunca en el pecho. Se coloca una vez por semana, menos en la semana que te venga la regla. Su precio en Perú es S/.54.00 en caja de 3 unidades, como todos los métodos hormonales, si efectividad disminuye si se usa mal y no continuamente.

– T de plata: El Dispositivo Intrauterino (DIU), es la famosa T de cobre y la T de plata. La de cobre es una pequeña T que se introduce en la vagina y sirve de barrera para que no pasen los espermas, es un método desfasado pero aún hay personas que lo usan, dura 12 años. La T de plata en realidad es de plástico flexible y es hormonal, actúa igual que los métodos líneas arriba, sólo que este se introduce directamente a la vagina, como la de cobre. Ambas se reparten gratuitamente por el Servicio de Planificación Familiar en los centros de salud en Perú.

– Varillas: El último método anticonceptivo hormonal que se ha implementado en el Servicio de Planificación Familiar en los centros de salud en Perú. Esta es una varita de unos 5 cm que se coloca bajo la piel en el brazo durante una breve cirugía y realiza el mismo mecanismo que los métodos hormonales anteriores, dura de 3 a 5 años.

Como mencioné, estos métodos están disponibles en farmacias y se reparten gratuitamente en los Centros de Salud de Perú. Cualquier consulta o duda, acude a un especialista. Este es solo un listado para que sepas que los embarazos se pueden evitar. #JustSaying


Disclaimer: Este post se basa en investigaciones de casos específicos, para confirmar la información y elegir el método adecuado, consulte a un o una especialista en ginecología.
Fuentes: Inppares y Planned Parenthood.

Guía anticonceptiva (I)

Para empezar, hagamos una aclaración. Cualquiera que sea el método anticonceptivo que elijas, este no debe traer consecuencias molestas como dolor, aumento de peso, ausencia de regla, etc. Si ocurre, es porque ese método NO es el adecuado, deberás recurrir a otro que no altere tu organismo.

Aquí va:

– Abstinencia: Es obvio que algo que no haces, no trae consecuencias. Por lo que es 100% segura.

– Método del Ritmo: Más que anticonceptivo, es un método para el control de natalidad. Es decir que sirve tanto para evitar tener hijos como para buscar un embarazo.
Se trata de llevar un conteo de cada cuantos días te viene la regla, durante 6 meses. Ojo que tienes que ser regular para que funcione, o sea, te tiene que venir cada 26 a 32 días. De esos 6 meses, te fijas qué ciclo fue el más largo y cuál el más corto.
De ahí debes aplicar una fórmula, que se puede resumir así:

# de días que duró el ciclo más corto – 18 = Término de la etapa infértil.
Ej. 26 – 18 = 8

# de días del ciclo más largo – 11 = Inicio de la etapa infértil después de haber ovulado.
Ej. 32 – 11 = 21

Entonces, del Día 1 al 8: infértil, del 9 al 20: fértil, del 21 al final del ciclo: infértil otra vez.
Este método es eficaz en un 80%.

Ogino-rueda.svg

– Coito interrumpido: O eyacular afuera de la vagina puede ser un método eficaz cuando los hombres tienen la experiencia y confianza suficiente como para conocer su organismo y saber el momento exacto en el que van a eyacular. Este método es riesgoso porque en algunos casos el líquido pre-eyaculatorio (antes de eyacular) puede provocar un embarazo. Sin embargo, si se es rigurosamente exacto se puede evitar 96 de cada 100 embarazos.

– Lactancia: Las mujeres que acaban de dar a luz y dan de lactar a sus bebés, dejan de producir una de las hormonas que permiten la ovulación. Por lo que no se puede producir un embarazo, es más seguro durante los 6 primeros meses de lactancia (leche natural, sin añadidos ni fórmula). Aunque hay casos en los que es complicado conseguir un embarazo después de hasta dos años de lactancia, no es seguro como método anticonceptivo después de los 6 meses mencionados.

– Condón masculino/femenino: Los preservativos o condones son quizá el método anticonceptivo más popular y práctico. Por tratarse de una barrera que evita el contacto directo de los genitales, son los únicos que previenen el contagio de enfermedades sexuales. Además que no es hormonal, o sea que no altera el organismo de ninguno de las dos personas.
Se usan solo una vez y no debe provocar irritaciones ni dolor, si ocurre, se podría tratar de una alergia y es recomendable consultar a un médico. Su efectividad es de un 97%. Los condones masculinos cuestan en promedio S/.6 a S/.7, por 3 unidades; mientras que el femenino, de S/.18 a S/.25 por unidad aunque todavía no es muy común en Perú.

– Anillos anticonceptivos: Es un anillo flexible de unos 5.4 cm de diámetro, se coloca dentro de la vagina y libera una pequeña cantidad de hormonas (estrógeno y progestina) estas hacen que se detenga la ovulación, aumente el moco cervical para impedirle el pase a los espermatozoides y detiene el engrosamiento del útero, para que no se adhieran.
Se coloca 5 días después que te viene la regla, empieza a funcionar 7 días después y dura dos semanas más, que es cuando se debe retirar.
Su costo aproximado es S/.47 y su efectividad es de 92% y si se usa continua y correctamente, 97%.


Disclaimer: Este post se basa en investigaciones de casos específicos, para confirmar la información y elegir el método adecuado, consulte a un o una especialista en ginecología.
Fuentes: Inppares y Planned Parenthood.

Así es la vida

Tenía la intención de hacer un post sobre métodos anticonceptivos, pero me di cuenta que hay mucho que explicar y entender antes. Por eso, iré por partes.

Para poder controlar una vida sexual, primero tenemos que saber bien qué es el ciclo menstrual (el tuyo o el de tu pareja).

Alrededor de los 11 y 13 años, a las mujeres nos viene por primera vez la regla. A muchas nos choca porque es un hecho que estamos creciendo y no podemos hacer nada al respecto. Unas se avergüenzan, otras se emocionan y hay quienes se asustan. Mil cosas pasan por nuestra cabeza, el sólo hecho de ahora ser capaces de engendrar un ser humano en el vientre, para una púber de 11 años es traumático. El tener que cuidarse de no mancharse el pantalón y pasar vergüenza, no poder tirarnos al piso o jugar como antes, y sobre todo, sufrir cólicos y cambios hormonales cada mes por el resto de nuestras vidas, es algo difícil de superar a esa edad. Es inevitable preguntarse ¿y por qué a los hombres no les pasa esto? En fin, así es la vida. Conforme vamos creciendo, se vuelve habitual buscar medicamentos cada vez más efectivos para los dolores, aprender qué toalla o tampón se acomoda mejor a nosotras y qué hábitos, en general, adoptar durante esos días. Además, vamos entendiendo también qué es el ciclo menstrual.

El período de la regla suele durar de 3 a 5 días. Es cuando las paredes del útero (endometrio), que se habían preparado para recibir un embarazo, se desprenden (porque no estás embarazada) y caen hacia afuera junto con el óvulo no fecundado. Como se trata de un desprendimiento, muchas mujeres suelen sentir dolores que describen como si una mano atravesara el área pélvica y exprimiera o desgarrara su útero.  Así como hay mujeres que no sienten demasiadas molestias. Asimismo, el útero se ensancha, lo que nos hace sentir hinchadas y más pesadas. Además de alterar el nivel normal de hormonas que genera cambios de humor, a veces demasiado drásticos.

Una vez que dejamos de sangrar, el cuerpo se prepara para generar otro óvulo. Los óvulos  se desarrollan en los ovarios y el primero que madure sale a las trompas de Falopio. Nuevamente, las paredes que revisten el útero (endometrio) se van formando. Es cuando empieza la ovulación (días fértiles), en donde el útero está listo para recibir el espermatozoide ganador fecundado con el óvulo. Si este nunca llega (porque no tuviste relaciones sexuales o te protegiste) el óvulo cae al útero y junto con el endometrio se van muriendo, se desprenden y caen, otra vez, en forma de regla, empezando un nuevo ciclo.

Los ciclos pueden ser regulares, si pasa cada 28 días aproximadamente; o irregulares, cuando cambian cada mes. Debemos llevar un conteo desde el día que nos viene, para saber si somos regulares o irregulares y a partir de ahí escoger, junto con tu ginecólogo, el método anticonceptivo que mejor convenga.

Este tema suele ser algo confuso y desconocido para algunos hombres (y mujeres que recién empiezan), lo que toca es explicar paso a paso lo que sucede con nuestro cuerpo, con paciencia y confianza. Por su parte, los hombres deben mostrar respeto y pensar dos veces antes de referirse a algo que no conocen.

¿Qué es hembrismo?

Me tomé la libertad de citar el texto original de Urban Dictionary para explicar lo que muchos llaman hembrismo o en inglés feminazism:


Es esconder el odio contra los hombres y el complejo de superioridad/inferioridad como mujer, detrás de un falso feminismo. Mientras que el feminismo apoya la equidad de género (no, el feminismo no se trata exclusivamente sobre mujeres), el hembrismo se concentra tanto en las mujeres que se vuelve sexismo.

Acá unas creencias comunes del feminazismo:

  • El hombre por sí solo representa un problema en la vida de cada mujer. Un mundo sin hombres sería el paraíso. Este mundo es un infierno por los hombres.
  • La única opinión valida sobre el tema (tanto por hombres como mujeres) es que los hombres son inferiores.
  • Si una mujer usa la violencia contra un hombre, probablemente está justificada. Si un hombre usa la violencia contra una mujer, es un animal misógino no importa las circunstancias.
  • “Un hombre no puede ser violado por una mujer. Si lo hizo, es probable que haya querido, así que no es realmente una violación.”
  • Una prueba común para saber si alguien es feminista o hembrista, es hablar sobre los problemas masculinos. Una verdadera feminista reconoce que los hombres también tienen problemas, y los discuten educadamente. Las hembristas, tienen un peculiar Síndrome de mártir – ellas, DE TODAS MANERAS, dirán “PERO PARA LAS MUJERES ES PEOR”.
  • Por la razón anterior, ellas NO aceptan que los hombres TAMBIÉN tienen problemas (menos severos, pero igual de válidos) que enfrentar. Las hembristas SIEMPRE llevan la discusión hacia la opresión femenina.

Además,  el “hembrismo también es usado por machistas para calumniar al feminismo”.

Finalmente, un ejemplo:

Ares: ”Cuando tenía 10 años, me caí de la bicicleta y empecé a llorar. Mi tía me miró enojada y me dijo ‘eres hombre, los hombres no lloran. Ahora párate’. Ni me ayudó siquiera”

Anna: “Wow, debe ser duro para un niño ser criado así”

Ares: “Sí, dímelo a mí. Está bien hacerte resistente al dolor, especialmente para un niño, pero a veces son tratados no muy bien. Puede ser traumático.”

Anna: “Es triste escuchar eso. Te sentiste herido en ese momento, o …”

Eva: “mmm a ver, eso no es nada comparado con lo que las chicas debemos pasar, nos viene la regla, debemos usar tacos, los hombres siempre nos dicen cosas desagradables, mucho peores que eso, y cuando damos a luz sufrimos más dolor que el que cualquier hombre podría sufrir”

Anna: “Eso no tiene nada que ver…”

Eva: “Estoy decepcionada de ti, tú eres mujer, ¿no apoyas nuestro género? Estoy harta de los chicos que actúan como si la tuvieran TAAAN difícil, mientras que nosotras pasamos por eso y más, ni siquiera deberían opinar al respecto.”

Anna: “Pero él no estaba…”

Ares: “Déjala, demasiado hembrismo. Vámonos”


En conclusión, todo extremo es malo.

Cuida cómo te ven

La Real Academia Española dice que estereotipo es la “imagen o idea aceptada comúnmente por un grupo o sociedad con carácter inmutable”, específicamente, los estereotipos de género son las ideas que tenemos de los roles y características que las personas debemos adoptar según el sexo con que nacemos. Son reflejos vagos de la realidad que perpetuamos a lo largo de los años pensando que son inalterables y que si los rompemos, perderemos identidad o aceptación. El ser humano es sociable por naturaleza, por lo que preferimos mantener estos estereotipos para vivir en sociedad antes de ser rechazados por romper el paradigma.

Para lograr esta identidad es que nos enseñan desde pequeños que el rosado es para niñas y el celeste, para niños. Los niños no pegan a las niñas, pero sí a otros niños para defenderse. Las niñas no deben decir lisuras y deben ser delicadas. Los niños no deben sentir miedo porque nacieron para proteger. Las niñas pueden llorar porque son más frágiles. Cuando crecen, los niños ya no deben parar solo con hombres, deben buscar una chica para que no duden de su sexualidad. Las chicas no deben salir con demasiados chicos, si no, van por mal camino. Los chicos deben cuidar su vocabulario para no parecer demasiado sensibles. Las mujeres no deben ser demasiado impasibles, pues nunca pueden perder esa sensibilidad que las hace femeninas. Los hombres deben hacerle notar a su pareja (sobre todo ante los demás) quién es el que manda, porque le enseñaron que los hombres son valientes y siempre mandan. Las mujeres no reclaman, solo asienten y aceptan. Los hombres son seres instintivos, reaccionan solo con el sexo. Las mujeres son decentes y no tiene sexo sino hasta tener una pareja estable o casarse. El hombre que sale con más mujeres es un ganador. La mujer que sale con más hombres, es puta. Para las mujeres, ser ama de casa es normal; para los hombres, serlo es una vergüenza. La mujer se encarga de los hijos, el hombre se ocupa de su profesión. La causa de una infidelidad en el matrimonio siempre es de la mujer que se metió y destruyó un hogar, jamás del hombre que fue cruelmente tentado. El sexo entre dos hombres es ridículo y asqueroso. El sexo entre mujeres es excitante y natural (si ambas están buenas, claro). El hombre gana experiencia, autoridad y respeto a medida que se hace viejo. Las mujeres viejas son patéticas y locas.

Estos son algunos estereotipos de género (unos más graves que otros) con los que convivimos. Ojalá los hubiera inventado, pero los veo o los he visto alguna vez en gente que le interesa demasiado cómo la ven los demás. A esto solo me queda decir que debemos cuidar bien cómo nos comportamos, no nos vayamos a ver demasiado idiotas pensando que todo esto, verdaderamente, es inmutable.

¿Soy machista?

Antes que nada, definamos qué es machismo. De acuerdo con Marina Castañeda, en su libro El machismo invisible regresa, el machismo“constituye toda una constelación de valores y patrones de conducta que afecta todas las relaciones interpersonales, el amor y el sexo, la amistad y el trabajo, el tiempo libre y la política… Este conjunto incluye la pretensión del dominio sobre los demás, especialmente sobre las mujeres; la rivalidad entre los hombres; la búsqueda de múltiples conquistas sexuales; la necesidad constante de exhibir ciertos rasgos supuestamente viriles —valor, indiferencia al dolor, etc.–– y un desprecio más o menos abierto hacia los valores considerados femeninos”.

Está de más mencionar que una persona machista es la que usa el maltrato, los gritos, amenazas y la violencia, en general, como forma de mostrar autoridad sobre una mujer. Que busca minimizarla e intimidarla sólo por el hecho de no haber nacido hombre. Con eso todos estamos de acuerdo y la verdad es que no me parece provechoso explayarme explicando ese perfil de persona. Se me ocurre que toparse con una de ellas es como tirarse cabezazos contra un muro y pedirle a este que se mueva, en vez de dar yo media vuelta y dejar de hacerme daño. Sin embargo, en muchos casos no es tan simple como darle la espalda a un muro. A menudo, esto muros aparecen intempestivamente, no los vemos venir. Nos chocamos directamente con ellos y salimos golpeadas.

Esta sociedad es machista, por lo que el problema es más social que individual. Viene desde el entorno en que nacemos, nos enseñan un orden social donde un hombre de verdad es el que manda y autoriza naturalmente, mientras que solo las mujeres audaces, fuera de serie, atrevidas, bravas, temerarias, contracorriente, que soportan burlas y demás obstáculos, pueden aspirar a ser líderes tan capaces como ellos. No es culpa del bebé que nace de un sexo u otro, es de los adultos que los guiamos (hombre o mujer, padre o madre) por ese camino que no ve más allá de los paradigmas dictados por una sociedad equivocada sin cuestionarnos el por qué y son estas personas quienes construimos esos muros con los que tropezamos después.

Si te sientes culpable por la manera en que te vestiste o cómo caminaste, si tienes miedo de cruzarte con esa persona que te intimida pero es inevitable porque trabaja contigo, si te avergüenza reclamar que fuiste acosada sexualmente, si te quedas muda cuando alguien te dice algo ofensivo o te toca. El machismo implícito, ese que no necesita dejarte un ojo morado para evidenciarse, está actuando. No es fácil pasarse la vida saltando muros o esquivándolos, una se cansa, pero felizmente es cada vez menos difícil.

Igual de héroes, igual de víctimas

Una vez, una amiga me dijo que el feminismo no debería llamarse feminismo porque los hombres también sufren. Alguien otro día me dijo que no sea feminista. Otra persona me preguntó si era lesbiana. Muchos amigos y amigas me han retado argumentando que hay muchas mujeres manipuladoras, chantajistas, violentas, mentirosas y que si busco la equidad ¿por qué no defiendo a los hombres también?. Siempre hay un pero cuando le comento a alguien que soy feminista, como si quisieran convencerme de lo contrario y por mi cabeza sólo pasa la idea de lo equivocados que están todos aquellos que no entienden lo que realmente es el feminismo.

El feminismo no es otra cosa que el creer en el trato igualitario para hombres y mujeres, social, política y económicamente; luchar por la igualdad de oportunidades; y claro, vencer prejuicios, complejos y estereotipos. No significa prescindir de los hombres, por el contrario, significa buscar el equilibrio en la convivencia y exigir respeto por ser seres humanos no por el género que tengamos. Lamentablemente, la historia ha jugado (y sigue jugando) en contra de las mujeres desde hace siglos, es por eso que el feminismo lleva ese nombre, porque nace para empoderar al género femenino en desventaja.

No obstante, hoy en día es bastante limitado afirmar que el feminismo busca defender exclusivamente a las mujeres (más aun, por encima de la razón). Los hombres también necesitan del feminismo, necesitan librarse de roles preestablecidos que por ser hombres, deben cumplir. Como dijo Emma Watson en su discurso para las Naciones Unidas: “(Cuando los hombres) estén libres (de estereotipos de género), las cosas cambiarán para las mujeres como consecuencia natural (…) ambos, hombres y mujeres deben sentirse libres para ser sensibles, ambos deben sentirse libres para ser fuertes.” Con esto no digo que depende totalmente de ellos nuestro bienestar, sino que es un trabajo conjunto.

Es con esta idea que decido abrir Género libre para esclarecer conceptos, conocer puntos de vista y compartir información importante que contribuyan a equilibrar la balanza, porque creo que es más útil empoderar que compadecer y porque soy consciente que los seres humanos necesitamos ayuda alguna vez, independientemente del sexo con el que nacemos. Porque todos podemos ser igual de héroes, pero también llegar a ser igual de víctimas.